¿Qué piensas que pueden aportar las tecnologías en la enseñanza de lenguas?
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¿Tecnologías y Enseñanza de lenguas?
Las sociedades modernas se caracterizan por su aceleración, nunca fue más clara esta frase: "modernity is speed". En este contexto social, las tecnologías nos permiten aumentar la realidad, acercar cosas, personas y espacios que en otro momento hubieran sido imposibles de poder tener a nuestro alcance.
Las tecnologías no sólo nos permiten aumentar la cantidad de posibilidades en nuestra vida diaria, sino que además nos ayudan, nos guían, nos informan, nos alertan, nos previenen, influyen no sólo en nuestra vida personal, sino en nuestra vida profesional y en nuestro tiempo de ocio. En el ámbito laboral todas las empresas de hoy día si quieren sobrevivir necesitan una estrategia digital. Necesitan estar presentes en nuestro mundo digital (redes sociales, internet, páginas web...).
La enseñanza de lenguas no es una excepción al uso de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). Este campo perteneciente a la educación, a la pedagogía, a la didáctica no ha sido ajeno a esta influencia.
Según mi experiencia en tanto que profesional de la salud y futuro profesor de enseñanza de español como lengua extranjera, pienso que las tecnologías pueden aportar una gran cantidad de elementos para intentar optimizar el aprendizaje de nuestros alumnos. Digo elementos, pero incluso me atrevería a ir más lejos. La tecnología aplicada a la enseñanza puede aportar y puede comportarse como una plataforma de aprendizaje ubícua, móbil e interactiva donde el alumno o los alumnos puedan aprender, repasar, estudiar, leer, y realizar otras muchas más acciones relacionadas con el proceso de enseñanza-aprendizaje. ¿Quien guiará el lugar que ocuparán éstas en nuestra vida académica? ¿Existirá la figura del profesor virtual? ¿Substituirán a los profesores reales? ¿Tendremos una especie de avatar como Siri (Iphone) que nos ayudará en este proceso?
En el día a día, me es frecuente oir que la tecnología nos permite en las clases aumentar la motivación y la adherencia de los alumnos a nuestras clases. Si esto fuera así, sería un objetivo muy pobre, puesto que la motivación fluctúa y después de ser descubierta por nuestros alumnos, éstos necesitan un nuevo pico de motivación o excitación para hacer despertar esa motivación. Pienso que las tecnologías deben estar al servicio de la enseñanza guiada por un profesor que por sí mismo, por sus habilidades comunicativas y de liderazgo es capaz de despertar la curiosidad de los alumnos hacia su materia, hacia el interés que las lenguas ocupan en el mundo de mañana. La tecnología pueden entonces aportar aplicaciones, elementos, programas, plataformas que vengan a reforzar el programa estratégico del profesor para hacer que sus alumnos adquieran la lengua. Puede ser una excelente manera de aumentar el tiempo de exposición a la materia (la lengua), puede favorecer que el alumno contínue por sí mismo su propio aprendizaje. En este sentido, las tecnologías podrían incidir muchísimo en el tiempo de exposición a la materia a aprender, en su utilidad, en la fijación de contenidos que deben aprender y en la evocación de los mismos con posterioridad.
Dice Jose Antonio Marina, en su libro: El bosque pedagógico, que necesitamos que alguién se ocupa de regular todo esto. Necesitamos orientarnos en este frondoso bosque, donde las tecnologías han hecho crecer especies no autóctonas que invaden todo lo que conocíamos hasta el momento. Crean confusión, y son díficiles de controlar. Creo que debemos como señala él, sistematizar todas estas corrientes pedagógicas nuevas apoyadas en las TIC, con las corrientes pedagógicas tradicionales que se oponen a éstas o que las menosprecian por su utilidad. El aprendizaje para toda la vida (lifelong learning) hará uso de estas tecnologías y si aceptamos que hoy el aprendizaje no se detiene nunca, es obvio considerar que éstas podrán aportarnos muchísimas ventajas a nuestro conocimiento de idiomas.
Las desventajas que aportan son fruto de la asistematización de su uso o de su mala planificación para utilizarlas. En ocasiones, son fruto de la excitación del enseñante nobel por incorporar baterias de aplicaciones que no han sido previamente trabajadas para evaluar el impacto que generan en el aula, el tiempo que necesitan, o los resultados que nos aportan. El profesor puede en ese momento dejar de estar pendiente del aprendizaje de sus alumnos y confundir la motivación creada en ellos como sinónimo de aprendizaje inmediato...cosa que está muy lejos de la realidad. Es cierto que para poder inyectar en nuestro cerebro y en nuestra memoria a corto y medio plazo, conceptos, contenidos, elementos, necesitamos despertar la atención y la motivación, y generar un impacto emocional significativo en el alumno, pero también es cierto que necesitamos de la repetición, de la estructura, y de la evocación de esos elementos de una manera frecuente, para poder retenerlos y emplearlos con posterioridad. Si no planificamos bien su uso, y no acotamos el tiempo empleado para ella, puesto que estas aplicaciones o tecnologías pueden ser cronofágicas, perdemos un tiempo valioso para poder enseñar lo que nos habíamos propuesto enseñar en el aula.
La segunda gran desventaja que se me ocurre, es la capacidad de olvidar que estas propias tecnologías modifican nuestra manera de pensar de manera inconsciente, nos hacen que poco a poco perdamos la capacidad de mantener el foco de atención en un sólo elemento. Lo explica muy bien Nicolas Cahr, en su libro: como internet nos vuelve idiotas. Dejo este enlace y os recomiendo vivamente su lectura. Tal vez después de haber leído este excelente libro, desarrolléis la conciencia crítica sobre el uso de las tecnologías y encontréis nuevos elementos a considerar en su uso y su finalidad.

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